La calle Laurel de Logroño es uno de esos lugares donde ir “a tomar algo” suele acabar en una auténtica maratón del pincho. Y eso es justo lo que nos pasó en nuestra última visita: una ruta improvisada que terminó convirtiéndose en un festín inolvidable.
Si estás pensando en hacer una ruta de pinchos por la calle Laurel, aquí te dejamos todas las paradas que hicimos, qué pedir en cada bar y cómo disfrutar la experiencia sin prisas, como nos gusta a nosotros.
Cómo funciona la ruta de pinchos por la calle Laurel
La clave de la calle Laurel es sencilla: ir de bar en bar, pedir un pincho y una bebida, y seguir caminando. No hay reservas, no hay mesas asignadas y no hay un orden correcto. Solo ganas de probar y dejarse llevar.
Lo ideal es:
- Compartir los pinchos
- Pedir uno diferente en cada sitio
- Caminar entre paradas para hacer hueco
Pinchos que no te puedes perder en la calle Laurel
Esta fue nuestra ruta real, con los pinchos que probamos y que repetiríamos sin dudar.
Bar Barra y Carbón
Empezamos fuerte con un steak tartar ibérico espectacular y un tartar de gambas con mayonesa de miso que estaba sencillamente brutal. Un inicio de ruta de los que prometen.
Bar Donosti
Aquí el nivel sube todavía más. Probamos el foie a la plancha con confitura de pétalos de violeta y los boletus con aceite de trufa y tosta de ibérico. Puro espectáculo en formato pincho.
El Muro
Uno de los pinchos más originales de la Laurel. Su famoso “Ferrero” de morcilla y queso es exactamente lo que imaginas: un bombón, pero versión salada. Sorprendente y adictivo.
La Tabola
Parada obligatoria para darse un pequeño homenaje. Nos decantamos por un brioche de costilla y un quesito con confitura de frutos rojos, perfecto para bajar un poco el ritmo… solo un poco.
Torrecilla
Aquí juegan en otra liga. El pincho de chuletón y la smash burger son de esos que justifican volver a Logroño solo por repetirlos.
Bar Lorenzo – Tío Agus
Un clásico entre los clásicos de la calle Laurel. El bocadillo Tío Agus de solomillo es una auténtica leyenda y uno de esos bocados que hay que probar al menos una vez en la vida.
Bar El Perchas
Para los más valientes. Probamos la orejita picante y la orejita rebozada, intensas, sabrosas y muy de bar de siempre.
Bar Ángel
No puede faltar el mítico “champi” con gambas, probablemente el pincho más famoso de la Laurel. Sencillo, reconocible y siempre apetecible.
Bar Blanco y Negro
Cerramos la ruta con el “Matrimonio”, un bocadillo de pimiento verde, anchoa y boquerón, y una bruschetta que fue el broche perfecto para terminar la maratón.
Consejos para disfrutar la calle Laurel sin agobios
- Ve con tiempo y sin prisas
- Comparte los pinchos para probar más sitios
- Entre semana se disfruta mucho mejor
- Camina entre paradas, tu estómago lo agradecerá
La Laurel no es para correr, es para disfrutar.
Una vueltecita por Logroño después del festín
Después de tantos pinchos, nada mejor que dar un paseo para bajar la comilona. Nosotros aprovechamos para cruzar el Puente de Piedra, el Puente de Hierro y acercarnos a la concatedral de Logroño. Un plan perfecto para terminar el día y redondear la experiencia.
¿Merece la pena hacer la ruta de pinchos por la calle Laurel?
Rotundamente sí. La calle Laurel es tradición, ambiente y mucho sabor concentrado en pocos metros. Un plan ideal tanto si visitas Logroño por primera vez como si repites.
Si te gusta comer bien, probar cosas diferentes y disfrutar sin guías rígidas, esta ruta es para ti.
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