Cantabria

El otro Gaudí está en Cantabria: el Capricho de Comillas que tienes que descubrir en 2026

En el año del centenario de la muerte de Antoni Gaudí, todas las miradas parecen dirigirse a Barcelona. Pero hay una obra del arquitecto que espera mucho más al norte, en Comillas, y que permite descubrir otra faceta de su universo creativo lejos de las grandes multitudes.

Hay nombres que parecen pertenecer inevitablemente a una ciudad. Gaudí es uno de ellos y, durante 2026, Barcelona concentra buena parte de la atención sobre el arquitecto catalán con motivo del centenario de su muerte.

La Sagrada Familia, el Park Güell, la Casa Batlló o La Pedrera protagonizan rutas, visitas y celebraciones. Pero Gaudí también dejó su huella lejos de Cataluña. Y una de sus obras más sorprendentes se encuentra en un pequeño rincón de Cantabria. Se llama El Capricho de Gaudí y está en Comillas.

El Capricho de Gaudí en Comillas, Cantabria

Descubrirlo este año tiene, además, un aliciente especial: la localidad cántabra forma parte de la programación vinculada al Año Gaudí 2026, convirtiendo la visita en una buena excusa para acercarse a una de las villas más interesantes del norte de España desde el punto de vista arquitectónico.

El Capricho de Gaudí: una obra extraordinaria fuera de Barcelona

A finales del siglo XIX, Comillas vivía uno de sus momentos de mayor esplendor. La localidad se había convertido en destino de veraneo de una burguesía enriquecida que regresaba a España después de hacer fortuna en América y que quería dejar también su huella en la villa.

En ese contexto nació El Capricho, encargado por Máximo Díaz de Quijano como residencia de recreo y construido en la década de 1880.

Gaudí era todavía un arquitecto joven cuando recibió este encargo y la obra permite descubrir una etapa especialmente interesante de su trayectoria. Aquí ya aparecen algunos de los elementos que asociamos inmediatamente con su arquitectura: el color, las formas orgánicas, los motivos inspirados en la naturaleza y una extraordinaria capacidad para convertir cada detalle en parte de un conjunto.

Pero hay algo que hace especialmente interesante la visita: El Capricho no se parece a la imagen monumental que solemos tener de Gaudí.

No hay que esperar la escala de la Sagrada Familia ni la espectacularidad de sus grandes edificios barceloneses. Aquí encontramos una villa mucho más íntima, concebida para ser habitada y disfrutada, donde la arquitectura se mezcla con la naturaleza y donde prácticamente cada rincón tiene algo que mirar.

Sus cerámicas, sus balcones, la torre, las formas vegetales y los numerosos detalles decorativos convierten el edificio en una auténtica caja de sorpresas. Y quizá esa sea precisamente una de las mejores razones para conocerlo.

Un Gaudí diferente y, sobre todo, mucho más tranquilo

Hay otra diferencia importante respecto a las grandes obras de Gaudí en Barcelona: la experiencia de visitarlo.

Durante el año del centenario, acercarse a los edificios más conocidos del arquitecto en Barcelona implica, en muchos casos, reservar con antelación, organizar horarios y asumir una elevada afluencia de visitantes. En Comillas la experiencia es otra.

El Capricho forma parte de un conjunto monumental que puede descubrirse prácticamente caminando por la localidad. Y eso permite algo que resulta cada vez más difícil en los grandes destinos turísticos: bajar el ritmo. Porque una visita a Comillas no tiene por qué limitarse a entrar en El Capricho, hacer unas fotografías y marcharse. Al contrario.

La verdadera gracia está en recorrer la localidad y entender por qué este pequeño municipio cántabro concentra semejante cantidad de arquitectura de finales del siglo XIX.

Comillas, mucho más que El Capricho

El Capricho de Gaudí no está solo. A poca distancia aparece otro de los grandes protagonistas del patrimonio de Comillas: el Palacio de Sobrellano, una espectacular construcción vinculada al marqués de Comillas.

Y junto a él se encuentra la Universidad Pontificia, que completa un conjunto arquitectónico excepcional.

Todo ello hace que Comillas sea una de esas localidades que se disfrutan especialmente a pie. En pocas calles es posible pasar de la arquitectura modernista a un palacio monumental y, poco después, encontrarse con el paisaje cantábrico.

Es precisamente esa concentración de patrimonio la que convierte la visita en algo diferente.

Aquí no hace falta atravesar una gran ciudad para seguir el rastro de un arquitecto. Gaudí aparece integrado en el paisaje de una villa cántabra que merece ser descubierta por sí misma. Y después está el mar.

Porque Comillas también tiene esa otra dimensión que hace tan especial a Cantabria: playas, acantilados, verdes praderas y ese paisaje atlántico que consigue que una escapada cultural pueda convertirse fácilmente en unos días de descanso.

El Capricho de Gaudí y el Año Gaudí 2026

El centenario de la muerte de Antoni Gaudí ha puesto el foco sobre el conjunto de su obra y también sobre aquellos edificios que quedan fuera del circuito habitual.

En este contexto, El Capricho de Gaudí en Comillas cuenta con programación propia dentro del Año Gaudí 2026, una oportunidad para reivindicar el papel de Cantabria dentro del legado del arquitecto. Porque si algo demuestra esta obra es que la historia de Gaudí no termina cuando dejamos atrás Cataluña. Su arquitectura también viajó.

Y en Comillas lo hizo de una manera especialmente singular: creando una villa de recreo colorista, imaginativa y llena de referencias a la naturaleza en pleno Cantábrico.

Dormir en Comillas para descubrirla sin prisas

Si la idea es aprovechar la visita para conocer realmente Comillas, tiene mucho sentido quedarse a dormir en la localidad.

Una de las opciones es La Casería de la Mar, un pequeño bed & breakfast de lujo situado en Comillas que permite utilizar la localidad como base para descubrir El Capricho y el resto de su patrimonio. Su propuesta apuesta por una estancia íntima y tranquila, con únicamente ocho habitaciones, todas con baño privado.

El alojamiento cuenta además con spa panorámico, gimnasio y un desayuno buffet incluido, que puede disfrutarse en el comedor, en los salones o, cuando el tiempo acompaña, en el jardín.

Pero quizá lo más interesante sea su ubicación: permite plantear la visita a Comillas sin necesidad de convertirla en una excursión apresurada.

Levantarse, desayunar tranquilamente, acercarse a El Capricho, recorrer el Palacio de Sobrellano, caminar por la localidad y terminar junto al Cantábrico es una manera bastante más interesante de entender este rincón de Cantabria.

El otro gran descubrimiento de Gaudí está en Cantabria

En un año en el que el nombre de Gaudí aparece constantemente ligado a Barcelona, El Capricho de Comillas ofrece una perspectiva diferente sobre el arquitecto.

Más pequeña, más íntima y estrechamente relacionada con el paisaje y la historia de la localidad, esta obra permite descubrir al Gaudí de sus primeros años y, al mismo tiempo, conocer uno de los conjuntos arquitectónicos más singulares de Cantabria. Y hay algo más. Quizá este sea precisamente el momento perfecto para hacerlo.

Mientras el centenario lleva la atención hacia las obras más famosas del arquitecto, Comillas propone descubrir al otro Gaudí: el que llegó hasta el Cantábrico y dejó aquí una de las casas más originales de la arquitectura modernista española.

Un buen motivo para poner rumbo al norte.

Información práctica

El Capricho de Gaudí
Barrio de Sobrellano, s/n, 39520 Comillas, Cantabria

La Casería de la Mar
Comillas, Cantabria
caseriadelamar.es

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