Un encuentro con el Capitán Trueno en la medieval Villadiego

Enmarcada en el margen derecho del río Brullés, a unos 38 kilómetros de la ciudad de Burgos, existe un pueblo que guarda en su interior toda la belleza de los pueblos medievales. Villadiego, villa fundada en el siglo IX, tiene el poder de embrujar al viajero mientras pasea por sus calles, disfruta de una gastronomía de gran calidad o se adentra en un mundo mágico de superhéroes donde la imaginación no tiene límites.

 

Villadiego medieval. Qué ver

 

Villadiego turismo - Visitar Burgos

 

Tras deleitar al paladar con un buen plato de queso de oveja, una deliciosa morcilla y un lechazo, podrás empezar a descubrir el casco urbano de esta localidad repleto de joyas monumentales como la muralla y el Arco de la Cárcel, que todavía conserva sus calabozos en buen estado. Otros monumentos de gran interés son el Palacio de los Velasco, el Palacio de los Condestables de Castilla, el Pozo artesiano, el puente medieval sobre el río Brullés, la iglesia de San Lorenzo, la de Santa María, la ermita del Cristo o el convento de San Miguel de los Ángeles.

 

Un encuentro con el Capitán Trueno en Fabulantis

 


 

Y para los que vayan acompañados de la familia, el plan ideal para después es dejarse caer por el Museo del Cómic, más conocido por ser el centro de interpretación de las Cuatro Villas de Amaya, Fabulantis, que permite descubrir el territorio por medio de la imaginación y la creatividad a través del cómic. La existencia de este museo y el vínculo de Villadiego con esta disciplina no es casual. Y es que la localidad fue residencia de Ángel Pardo, el historietista que más cuadernos del Capitán Trueno dibujó. Así, los más pequeños disfrutarán de lo lindo con actividades como el ‘cómic-matón’ o el ‘aplausómetro’ mientras dibujan a su propio superhéroe o crean su propia viñeta.

 

Para los amantes de la naturaleza

 


Muy cerca del municipio, una naturaleza se abre ante nosotros entre senderos y cimas como la de Peña Amaya, un macizo que invita a realizar su ascenso casi en cualquier época del año. Protegida por impresionantes precipicios y poblada desde la Edad del Bronce, visitar este monumento natural es retroceder al pasado más antiguo.
 

 

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