De Palencia podemos decir que es su catedral, la bella desconocida, su Cristo del Otero y su iglesia de San Miguel. Nos encontramos ante la segunda capital de provincia de España con más zonas verdes gracias a sus múltiples jardines.
La ciudad se encuentra presidida por su imponente escultura del Cristo del Otero que con sus treinta metros de altura se divisa desde varios kilómetros a la redonda. Victorio Macho lo realizó en 1931.
La Calle Mayor es la principal arteria de Palencia y desde luego el mejor punto de partida para iniciar nuestro recorrido turístico. Junto a ella nos encontramos la porticada Plaza Mayor donde se alza el edificio neoclásico del Ayuntamiento construido a finales del siglo XIX y la iglesia de San Francisco.
Siguiendo las calles peatonales de los alrededores nos encontramos con la Catedral, conocida como “la bella desconocida” (siglo XIV). Su exterior austero contrasta con la gran riqueza artística que encontramos en su interior donde no podemos dejar de ver la Cripta de San Antolín.
Otra de las iglesias relevantes de la capital palentina es la de San Miguel donde destaca su torre calada del siglo XIII.
Pero tampoco podemos dejar de visitar el Monasterio de Santa Clara, la ermita de San Juan Bautista o la iglesia de San Lázaro.
Otros edificios notables dignos de mencionar son el Palacio Barroco, el Convento de las Agustinas Canónigas, el Palacio de la Diputación Provincial o el Mercado de Abastos…
Palencia, bañada por el río Carrión se distingue por sus múltiples zonas verdes y ajardinadas así como por sus puentes que bien merecen la pena dedicarles un poco de nuestro tiempo.
Puentecillas, de origen romano, es el más antiguo de la ciudad. El Mayor, data del siglo XVI pero fue ampliado en el siglo XIX y el de Hierro es el más moderno.
En cuanto a sus zonas verdes podemos destacar el Sotillo de los Canónigos con sus pinos, chopos, piscinas…se convierte en zona de ocio importante para las gentes de Palencia.
Sin lugar a dudas visitaría sus tres jardines históricos: Los Jardinillos, el Parque de Isabel II y la Huerta de Guardían. Y a 6 kilómetros del centro urbano el Monte Viejo se convierte en un lugar donde disfrutar de un día de relax con sus piscinas, merendero y restaurante.
Para terminar nuestra ruta turística nada como disfrutar de toda la oferta cultural de la cual podemos empaparnos visitando museos tan importantes como el Museo Catedralicio que contiene obras de pintores como El Greco, Berruguete o Zurbarán; el Arqueológico situado en la Casa del Cordón (siglo XVI); el Museo de Jerónimo Arroyo y la Fundación Díaz Caneja dedicada al arte contemporáneo.
Palencia también nos sorprenderá por su exquisita gastronomía donde el plato por excelencia es el lechazo asado. Tampoco desmerecen ni la sopa ni el cocido castellano todo ello regado con sus buenos vinos. Y de postre tienes que probar la leche frita.
Alrededores:
Palencia se puede convertir en el mejor punto de partida para conocer el gran legado de iglesias románicas que se esconden en la provincia. San Martín de Frómista, en pleno camino de Santiago, es un ejemplo clave; San Juan de Baños, en Venta de Baños. No dejaría de visitar por sus grandes conjuntos monumentales Carrión de los Condes y Dueñas.