Basta con pasear tranquilamente por cualquiera de los Caminos de Ronda que recorren la Costa Brava para experimentar las sensaciones que vivió Salvador Dalí cada vez que se situaba frente al lienzo en blanco para plasmar el paisaje de su tierra.
Y es que, un total de 220 kilómetros, desde Portbou hasta Blanes, jalonados por una interminable colección de joyas naturales, patrimonio, cultura y gastronomía nos espera en este rinconcito del Mediterráneo. La Reserva Marina de las Islas Medes, pueblos medievales como Pals, Monells o Peratallada, sin olvidar vestigios del pasado como las ruinas romanas de Empúries o el Monasterio de Sant Pere de Rodes, son sólo alguno de los lugares donde podemos saborear una de las mejores cocinas del mundo, desde establecimientos galardonados con Estrellas Michelín hasta sencillos restaurantes de puerto.
En cuanto a la oferta cultural tenemos que destacar el Triángulo Daliniano, un espacio mágico integrado por el Teatro-Museo Dalí en Figueres, la Casa-Museo de Salvador Dalí en Portlligat y el Castillo Gala Dalí de Púbol.
Otra de las figuras artísticas que encontró su fuente de inspiración en este mágico enclave del Mediterráneo es Ferran Adriá, precursor de la nueva cocina del siglo XXI desde su restaurante de Roses, El Bulli. Hoy, todos sus esfuerzos se centran en el proyecto de El Bulli Foundation.
Pero esto no es todo, tierra adentro, encontramos la otra cara no tan conocida de este destino pero igualmente atractiva. Nos referimos al Pirineu de Girona, con cumbres que superan los dos mil metros de altitud y que durante la época invernal se convierten en el escenario ideal para la práctica de todo tipo de deportes de nieve. En el camino ascendente de la costa a la montaña te vas a encontrar con espacios de incalculable valor como el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxas, en cuyas inmediaciones se encuentran villas medievales como Besalú o poblaciones de gran belleza como Castellfollit de la Roca.
El Pirineu de Girona cuenta, además, con diversas peculiaridades que lo hacen único. Por ejemplo, en la cabecera del Valle de Núria, donde se encuentra el santuario del mismo nombre, se alza la única estación de esquí del estado español a la que sólo se puede acceder mediante un tren cremallera. Mientras que en Llívia, una pequeña localidad de La Cerdanya, se conserva en forma de museo la farmacia más antigua de Europa.
No hay duda de que La Costa Brava y el Pirineu de Girona ofrecen un amplio abanico de posibilidades al viajero que llega a estas tierras atraído por el clima, la naturaleza, la cultura, la gastronomía, el ocio, las actividades y la hospitalidad de sus habitantes. No te lo puedes perder.